Sonrisas, sorpresas, ensoñaciones, melancolías, impaciencias, besos... son algunos de los sentimientos que atrapa la cámara Rolleiflex de Robert Doisneau (1912-1994). El más que fotógrafo narrador de ficción parisino trasmite las emociones en sus copias como si las viviéramos en directo en primera persona.
