En la puerta nos reciben con unidades de alimentación para humanos, y tomamos asiento. El zoológico de humanos en el que se convierte cada viernes la sala Norte 9 tiene una celda para Ota (Tino Antelo), un ejemplar de macho humano que ha crecido en cautividad. Inocente e inexperto, no recuerda nada de la vida salvaje del exterior y nunca ha compartido hábitat con semejantes. Kra (Patricia Fuertes) será su compañera, maestra y revulsivo.El viernes 24 de noviembre, Ota y Kra tuvieron su espectáculo final ante sus mirones de Norte 9, en la última función de Animales Salvajes, una tragicomedia de Miguel Campion. Con una idea que promete todo un juicio de valores, esta obra se queda más en animales domésticos que en Animales salvajes, como un zoo humano edulcorado que no exprime todo lo que cabría criticar o, simplemente, mostrar de una situación tal y de una sociedad que gusta de encerrar todo para ser objeto de estudio.



