domingo, 24 de junio de 2012

Historia de 2


Si 1+1 son 7 y Jesús Bonilla ha pasado los últimos años como un tabernero de Santa Justa ¿cómo va a ser ahora un profesor? Pues porque es uno de los grandes intérpretes del panorama español. Un camaleónico delante de las cámaras y sobre las tablas.

El actor, guionista y director de cine y televisión, ha vuelto tras el telón después de 18 años, para representar a un profesor de instituto a punto de prejubilarse por su desencanto con la vida y el sistema educativo. El que fuera uno de los taberneros más famosos de la televisión por sus cinco años en la serie “Los serrano” vuelve a sentir los nervios antes de cada función en el Teatro Amaya de Madrid junto a Ana Ruiz donde coprotagonizan una “Historia de 2” en la que viven un amor imposible, como el que vive con su pareja desde hace 14 años, 20 años más joven que él.

Ana Ruiz, que comenzó muy joven como presentadora de varios programas infantiles, va consolidando su carrera sin prisa pero sin pausa, a través de la televisión, pero en los últimos años volcando sus esfuerzos en el teatro. La actriz se sube de nuevo a las tablas en el Teatro Amaya para representar un personaje complicado junto a un experimentado, aunque desentrenado, Jesús Bonilla. 

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A sus 33 años ponerse en la piel de la madre de un adolescente problemático, sin haber vivido esa experiencia, ha sido todo un reto. Pero ya con todo listo pone en escena a Lola y utiliza sus armas de mujer para seducir al profesor Ortiz que interpreta Bonilla. 

Jesús Bonilla

-¿Cómo te ves después de 18 años sobre los escenarios otra vez?
-Al principio fatal, porque lo pasé fatal, hasta que me estrené y durante los ensayos, pero ahora estoy disfrutando como nunca. Me siento super feliz de tener el contacto con el público, de hacerles reír que es lo que más me gusta, y en este caso además la función también tiene momentos en que la gente se emociona y alguno que otro suelta una lagrimita. O sea que lo tengo todo, lo que más puede querer un actor en su vida.

-Y una compañera guapísima, Ana Ruiz.
-Una compañera super guapa, con un director con un talento impresionante, un autor maravilloso que aparte de los escritos que hace es profesor en ejercicio. Estoy disfrutando muchísimo, porque en los tiempos que hacía teatro hace 18 años, se hacían hasta 14 funciones a la semana, ahora ha mejorado mucho y hacemos una media de cinco o seis funciones a la semana, con lo cuál es más llevadero, puedes descargar toda la energía que quieras porque en esa función puedes dejarte el cuerpo y el alma, porque después vas a poder descansar.

-¿Qué más cambios te has encontrado en el teatro?
-Creo que el teatro se ha frivolizado se han hecho muchas repeticiones de autores ya hechos, hay muchos montajes de clásicos, y yo siempre he reivindicado que hay mucho talento de autores noveles de aquí, nuestros, españoles, por ejemplo Jordi Garcelán, Eduardo Galán... y siempre me han gustado. Mi gran éxito hace ya veintitantos años fue “Bajarse al moro” de un autor español, Alonso de Santos, creo que tenemos suficiente talento como para representar obras actuales, contemporáneas, de autores jóvenes que están ahí y que no sé por qué la empresa privada tiene miedo o tiene poca capacidad de riesgo. Y he notado en el público que ha habido un cambio hacia lo frívolo, lo fácil, a lo ya hecho, pero agradecen muchísimo y funciona muy bien, las obras que son nuestras y hablan de nuestra realidad, como “Burundanga”, por ejemplo, que está rompiendo la taquilla desde que se estrenó y a mí eso me encanta y espero que pase lo mismo con “Historia de 2”.

-Ya habéis estado de gira y ahora se asienta en Madrid ¿Cómo ha ido el estreno?
-Hemos hecho 28 o 30 funciones, hemos estado en Albacete, en Málaga, en Miranda de Ebro, Valencia, en muchos pueblos alrededor de Madrid, en Motril, en San Sebastián...

-Vais a estar en Madrid hasta agosto ¿y después?
-En Madrid hasta la segunda semana de agosto y después se supone que habrá muchas más funciones fuera de bolos sueltos, y el éxito será tan grande, no lo dudo, que volveremos a Madrid a hacer otra temporada más. Yo estaba acostumbrado a hacer funciones durante tres años.

-¿Qué te gusta más estar en un teatro fijo y que se vaya prolongando o estar de gira?

-A mí me gusta exprimir la función, cuando merece la pena porque al público le gusta, quiero que se exprima bien, para que llegue a la mayor cantidad de gente posible. Y las giras me gustan, me encanta viajar para trabajar. No me encanta hacer turismo, no lo he hecho nunca. Todos lo viajes que he hecho, incluso los que he hecho a Sudamérica han sido para trabajar. Fui a Chile y a Argentina con la Compañía Nacional de Teatro Clásico y conozco esos dos países porque me llevaron a trabajar. A todos los sitios donde he ido, a Cuba a rodar en cine, pues lo mismo, no me gusta el turismo, el turismo ya lo hago yo trabajando.

-Pero cuando estás fuera trabajando tienes tiempo para conocer los sitios, ¿verdad?
-Es lo bueno que tiene el teatro que te deja tiempo. Te tienes que cuidar mucho, eso si, no te puedes resfriar y salir al escenario afónico. Te tienes que cuidar todo el día, pero me encanta. Me encanta aunque haya ido ya más veces, cambias de sitio, de restaurante, te encuentras con los amigos que tienes por ahí sueltos.

-¿Cómo es el personaje que haces en “Historia de 2”?
-Es un personaje muy completito, tiene muchos matices, a parte de ser profesor es una persona que tiene una serie de circunstancias personales que le han hecho irse poco a poco deprimiendo, a no tener fe ya en sí mismo ni en la vida ni en el sistema educativo. Y en estas horas de tutorías se redescubre a sí mismo y esa energía positiva que él siempre ha tenido, da valor otra vez a la vida, consigue hasta enamorarse de nuevo. Es un personaje con muchas aristas, difíciles de representar, me ha costado bastante llegar a la almendra del personaje. Y estoy muy contento porque el resultado del público es estupendo, nos aplauden muchísimo, se ponen de pie, se ríen con grandes carcajadas...

-¿Tu amplia experiencia te ha ayudado a coger enseguida el ritmo?
-Sí, eso es como conducir. El ritmo se coge muy rápido. Después del estreno me di cuenta de que ya estaba superado.

-¿Algo de miedo escénico al volver a las tablas?
-Siempre, y ay del que no le pase, cinco minutos antes de salir a escena estas hecho un flan en todas las funciones.

-¿Alguna superstición para subir al escenario más tranquilo?
-Antes había una superstición que me la contó Jesús Puente que decía que si te encontrabas un clavo oxidado y torcido en el escenario, te lo guardabas en el bolsillo y daba mucha suerte. Y haciendo una película de Almodóvar, “Kika”, con Karra Elejalde de compañero, le conté esta anécdota. Pues mi primera escena de esta película se desarrollaba en un sitio donde había un cajón de clavos retorcidos y viejos y nos llenamos los bolsillos [risas]. Es una superstición que ya es difícil de llevar a cabo, porque en los escenarios ya no existen los clavos, ahora hay unos tornillos, que no son lo mismo. Meterse el clavito viejo en el bolsillo tenía su aquel. Pero vamos no soy muy supersticioso. Todos hemos caído en alguna, pero hay funciones que han batido records de taquilla con todo el decorado amarillo, como Pepe Rubio que hizo “Enseñar a un sin vergüenza”durante 20 años y todo era amarillo. Yo lo que hago, como me pongo muy nervioso es hacer unas respiraciones contando hasta diez, utilizando el diafragma, para templarme y a veces hasta he rezado un Padre Nuestro, porque no sabía otra cosa.

-¿Después de exprimir la representación te tomarás unas merecidas vacaciones?

-Nosotros no tenemos vacaciones, el actor tiene o paro o trabajo. En nuestra profesión o trabajas o estás parado. Para nosotros las vacaciones son trabajar porque viajas, cada día te va a ver un público diferente... Yo quiero estar de vacaciones pero trabajando.

-Entonces ¿qué haces en tu tiempo libre?

-Pensar, pienso mucho y escribo. Me encanta escribir guiones sobre todo. Tengo una historia del siglo XVII, una historia que algún día espero llevar a cabo, una comedia de aquellos cómicos que iban con los carros por las ciudades. Tenemos una riqueza del pasado impresionante que por incapacidad de la industria quizá no se ha llevado a escena. Y estoy esperando a ver si se amainan las aguas políticas en cuanto a la ley de cine para poderla llevar a cabo. También dedico tiempo a documentarme, cosas que me sirven de divertimento también. A veces me da por hacer senderismo irme a monasterios por ahí perdidos. Me gusta observar a la gente, pero es difícil cuando eres famoso, porque eres tu el observado. Pero uno de mis mayores placeres, cuando no era famoso, era sentarme en una cafetería de estas que tienen los cristales que dan a la calle, mirar a la gente e imaginarme sus vidas. Y me encanta, como a todo el mundo, divertirme, y en mis tiempos aquello de ligar y de conocer, pero ya eso lo tengo aparcado, y si no me ligan a mí yo soy incapaz de ligarme a nada.

-En la función te ligas a Ana Ruiz, bueno a Lola, su personaje algo incompatible con tu papel de profesor ¿Crees que se pueden dar esos amores imposibles?

-Sí se puede dar. Sí, en mi caso se da un amor imposible. Llevo 14 años con una persona 20 años más joven que yo. Y se da al revés también, un compañero de clase de arte dramático se enamoró de una profesora y creo que siguen juntos todavía. El amor es ciego, cuando se da, se da, surge y no hay nada que hacer. En esta obra se presenta así, como imposible por las barreras sociales, de edad, culturales... Pues no, no hay barreras, el amor no tiene barreras. Y puede ser enriquecedor tanto para uno como para otro.

-Puede ser contraproducente ese tabú social porque cuanto más te prohíben una cosa más te gusta, ¿no?
-Sí, si, a mí sí, todo lo prohibido me gusta. Ten en cuenta que la sociedad en la que vivimos está anclada al interés económico, todo se mueve por dinero. Antiguamente la fidelidad era una norma religiosa, porque no querían que los herederos fueran de otra sangre y por eso les ponían a las mujeres esos candados medievales que ponían cuando se iban a la guerra. Pero la razón es económica, no hay otra razón existencial que nos diga que la pareja debe ser así. Luego hay una especie de impulso natural, un instinto posesivo de las cosas y las personas. Pero creo que la sociedad avanzará más si tenemos más abiertas las miras y nos quitamos esos tabúes que todavía nos invaden.

-¿Cada vez somos más libres?

-Si cada vez los índices de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como dice la Revolución francesa, poco a poco se van dando, muy lento a veces algún paso hacia atrás, pero dando pasos hacia delante. Pero todo se sustenta en la economía, el dinero es lo que frena ese avance. Un ser libre es el que no tiene ataduras y la primera atadura es la económica. Tenemos poco tiempo para pensar. Cuanto más tiempo tengamos para pensar más libres somos.

Ana Ruiz

-¿Cómo te ves en el papel de una madre?
-Madre y encima de un niño de 14 años, que no es un niño de 5. Pues yo, evidentemente, no soy madre, entonces al principio me encontraba con la dificultad del tema. A parte de ser un niño de 14 años es un niño conflictivo. Y ella es una madre que sufre las consecuencias de este hijo, que no quiero desvelar. Se me hacía un poco complicado enfrentarme al proyecto, me apetecía como reto para mi, pero había cierta dificultad para manifestar todos esos procesos por los que pasa. Pero una vez metidos en la historia y en el barco, pues a remar.

-¿Cómo está resultando?
-Yo estoy muy satisfecha con el trabajo que estoy haciendo. Muchas veces la seguridad te la dan los bolos que vas haciendo y ves la respuesta del público. Y a parte, trabajar con Jesús que es un apoyo. Al principio pensaba que como él tiene más experiencia me fío de su criterio y del director. Y con la buena respuesta, pues ya estoy mucho más tranquila.

-¿Te sientes cómoda en el teatro?

-Los esfuerzos de los último años los estoy concentrando más en el teatro. He hecho mucho teatro, pero nunca me había encontrado con la respuesta del público de pie. Y para mí es super emocionante que cuando acabas tu función y descargas toda esa energía, porque es una obra que requiere mucha energía emocional, y ves que la gente se pone de pie y que somos dos actores, que es “fifty fifty”, que no somos 20 actores y aplauden al espectáculo. Me estoy llevando muchísimas gratificaciones.

-Compartir escenario con un sólo actor ¿da lugar a más improvisaciones?
-Nunca sale una función igual que otra, porque claro, estamos todo el tiempo en escena, y cuando estamos fuera estamos cambiándonos de ropa, con lo cual no te da tiempo a nada. Y hay muchas veces que a uno se le va una frase, pero el otro tiene que seguir por donde puede. Aunque ya lo tenemos muy trillado y estructurado los dos, se va notando el rodaje.

-¿Cómo es enamorarse de Bonilla en escena?
-Eso digo yo, ¿cómo te enamoras de Bonilla? [risas]. Bueno Jesús es un personaje en sí mismo, es una persona muy peculiar. Yo al principio decía, cómo será una gira con dos actores, será super aburrida, pero el tío tiene guerrilla y yo tengo guerrilla, así que en vez de dos, parecemos 18. Es una persona muy divertida y como actor siempre he admirado su trabajo. Enamorarse de Bonilla, pues al final como estás ahí metida en la historia, te enamoras, porque este personaje es justo todo lo que le falta a ella, es un complemento a aquello que no tiene.

-¿Crees en el amor de los contrarios o complementarios?
-Sí, creo en el amor en general, hay muchas maneras de manifestarse ese amor. Puede ser enamoramiento típico como el que tenemos conceptuado, que tienes en la tripa una cosa, que no puedes dormir, no puedes... lo que tenemos estereotipado. Y creo que también hay un amor que se basa en la admiración, en el desarrollo del tiempo, según vas viendo las cualidades de las personas, es otro tipo de amor diferente. Y yo creo que este es el caso, que son dos personajes antagónicos que no tienen nada que ver ni a nivel cultural ni las necesidades que cada uno tiene en su vida, ni en la edad, en nada tienen que ver, y se enamoran.

-¿Te ha ocurrido enamorarte de alguien que no tienes nada que ver?
-Hombre en cuanto a personalidad si, pero tan antagónico como este no. Pero creo que sí se podría dar. Si son dos personas que tienen sus necesidades y una soledad implícita en todo eso, entonces se ayudan. Y la obra también habla de esta soledad de estar rodeado de gente, pero sentirte solo. Y la necesidad de sentirse acompañado y apoyado.

-Tu cuando te sientes sola ¿en quién buscas ese apoyo?
-Yo cuando me siento sola encuentro mucho apoyo en mi familia. En mi familia y mis amigos. Yo además soy una persona muy sociable, y creo que las relaciones hay que cuidarlas, en todas sus vertientes, amistad, pareja, familia... Y difícilmente me siento sola.

-Con las giras pasas tiempo lejos de tu familia y amigos, ¿cómo lo llevas?
-Llevo muchos años viviendo en Madrid, llevo ya 11 años viviendo fuera y la verdad es que las giras son lo más pesado, porque tienes que desplazarte fuera, son muchas horas de viaje y duermes fuera de tu casa... Pero es una cosa del trabajo y es una parte que también me gusta. El que en un momento determinado vayas a otro sitio y veas las reacciones de otra gente. Yo creo que soy una persona que donde me sueltes donde me sueltes saco la cabeza y me adapto, que toca gira, pues toca gira, que toca Madrid, Madrid. Adaptarse creo que es el secreto por lo menos para estar tranquilo.

-¿Y pareja?
-Si tengo, pero no me gusta hablar de esas cosas. Estoy muy feliz, muy contenta y mi vida es muy bonita.

-Cuando comenzaste su carrera como actriz ¿imaginaste este éxito?

-Yo comencé en el colegio, pero no imaginaba que me iba a dedicar a esto. Empecé muy jovencita, con 13 años y me encantaba. Mis amigas dicen que siempre dije que quería ser actriz, pero yo no me acuerdo.

-Y ¿cuándo te das cuenta de que ya eres actriz?
-Enseguida, porque con 19 años fui a un casting para hacer un programa infantil en Canal Sur, y estuve 3 años. Terminé eso y Educación Infantil, que es lo que estudié y me vine a Madrid a estudiar cine. En el fondo yo sabía que mis pasos iban a ir por ahí, pero nunca tuve la convicción de voy a llegar a Los Ángeles. Me gusta mi trabajo, que me llaman de Los Ángeles, pues no voy a decir que no, pero no es mi ambición. Mi ambición es poder vivir así, de mi trabajo, que ya llevo unos años y es difícil, es una profesión complicada.

-¿Se nota la crisis?
-Si se nota la crisis. Yo afortunadamente he ido enganchando un proyecto con otro. Es verdad que yo estaba muy mal acostumbrada, 3 años presentando un programa infantil en Canal Sur, otros 3 años cuando llegué aquí en Zona Disney, otros años en Cámara Café, todo muy estable y de repente bienvenida al mundo real. Pero vamos, yo no he parado, si lo veo por compañeros que llevan un año sin trabajar.

-¿Tu que tal los tiempos del cole?

-En el colegio... bien, bueno la verdad es que cuando la gente dice que que bien se estaba en el colegio o en la universidad... pues yo no estaba tan bien en la universidad, porque estaba también trabajando en Canal Sur y tenía por las mañanas que hacer una cosa y por las tardes otra. Yo en el colegio me lo pasé muy bien, pero tenía que madrugar, hacer deberes...

-¿Ahora menos estresada?

-Y ahora como me dedico a hacer lo que me gusta, pues no tengo muchas veces la sensación de estar trabajando. Me siento una privilegiada de la vida, una afortunada, porque tengo un trabajo que me gusta que me da grandes satisfacciones y que me permite vivir bien, a veces mejor, a veces peor, pero bien. Vivo con tranquilidad, me puedo dedicar a leer, a hacer otras cosas, ir al cine... ¡Yo no madrugo, yo no madrugo en mi vida normal! ¿Quién puede decir eso hoy en día?

-¿Qué otros lujos te permites, a parte de no madrugar?
-Yo soy una persona muy normal, no necesito lujos, mi vida es muy normal. Y dentro de lo normal yo disfruto, tengo pequeños placeres que puedo desarrollar. Puedo levantarme a las 10.30 si quiero.


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