Después de comentar con amigos, compañeros y conocidos sobre sus ideas acerca de la manifestación de mañana, un 29 de marzo en el que no todo el mundo que está hasta el cuello podrá gritar para defenderse, he llegado a la conclusión de que no cambiará nada. Además porque el descontento generalizado no se verá reflejado en la calle ni en los puestos de trabajo.
Muy pocos dejarán su silla vacía en las oficinas o su puesto desocupado por diferentes razones.
